Las ventanas
Proyecto financiado a través de Verkami
Entre el terror psicológico y el thriller paranormal, esta novela sigue a cinco personajes de distintos barrios de la capital que ven alterado su cotidiano por situaciones perturbadoras que ven a través de sus ventanas.
Solo a través de sus ventanas.
Las ventanas es un proyecto de autoedición que nace de un juego y de una necesidad.
El juego: crear algo con mi afición al cine de terror y llenarlo de referencias a mi vida y la de la gente que me rodea. Casas donde habité y personas de mi día a día caminan por estas páginas, con otros nombres, direcciones y destinos.
La necesidad: retratar Madrid y nuestra generación. Una ciudad que conozco en sus cuatro dimensiones, cada vez más carcasa vacía. Madrid más allá del centro. Madrid y su poco literaria idiosincrasia. Madrid de trabajos precarios, incertidumbres, migración y fiesta omnipresente.
"Línea 5 hasta Acacias. Ya era de día hace rato cuando se despidió de Javi en su portal. Llevaba una bolsa de churros para Carmen. Omar baja el Paseo de la Esperanza sintiéndose asqueroso como una bolsa de basura, viendo al final de la calle los bloques enormes de Aguilón, su jaula. Hay por el camino una librería de psicología, y se detiene un momento en el escaparate. A lo mejor la gente tiene razón, a lo mejor necesita ayuda, pero dicen que te cobran cincuenta pavos la hora. Quién va a pagar eso. Ya no sabe si la jaula está en la casa o en la cabeza.
Olor a tubo de escape cruzando Santa María de la Cabeza, la gasolinera, fruteros de Bangladesh, un templo evangélico, la tienda de mascotas, las ventanas de semi sótano de su casa. Las mira desde afuera: anodinas, normales, sucias, enrejadas y tapadas con cartones por dentro. Más aspecto de local abandonado que de hogar. Tristes pero cotidianas. A su alrededor hay paz. ¿Por qué no dormir de este lado? Beber latas de cerveza, no dar explicaciones, ducharse de vez en cuando en la casa de baños de Embajadores. Ser la obra de caridad de alguna vecina que le dé un euro al día y le cuente a las amigas que tiene un pobre en la esquina de casa al que ayuda. Una vida miserable, pero justamente por eso su locura estaría justificada, nadie se la pondría en duda. Y sin gritos, sin gas, sin la piel que se derrite.
Se tira en el sofá al entrar. La oscuridad de siempre. El ambiente pesado por la falta absoluta de aire fresco. El ventilador de pie, CBD para relajarse (aunque nunca le funcione, no sabe por qué no ha vuelto aún a los porros normales). Empiezan a escucharse las sirenas y la garganta de Omar se contrae. De nuevo. Pasan los camiones y las hélices, puede imaginarse el convoy, y se encoge en posición fetal temblando sin poder controlarse. De nuevo. Un llanto, un alarido. Dos. Una multitud y se vuelve vulnerable, frágil, un cuerpo expuesto a la violencia y el horror. Los gritos son infantiles y maternos, con el desgarro de quien ve abrirse en dos la carne que salió de su propio vientre. Las manos golpean el cristal pidiendo ayuda sin palabras, como anhelando simplemente que alguien sea testigo de su infierno.
De nuevo.
El organismo de Omar llora solo. Su mente está desconectada, rendida, cansada. Sabe que hay otro motivo para no abandonar la casa. No es sólo el alquiler: las ventanas lo atraen irremediablemente, como la abstinencia o las feromonas. A veces piensa en atarse a la cama para no deslizar el cristal inconscientemente y dejarse llevar.
Encogido en el sofá comienza a golpearse la cara, a arañarse, a morderse la lengua. El dolor lo aterriza, lo aleja del sonido terriblemente seductor de las ventanas. Sin poder controlarse a sí mismo, se arrastra por el suelo y golpea su cabeza contra el enlosado, una vez, otra vez, otra vez. Y a medida que crece la mancha de sangre y el dolor y quizá alguna fisura en un hueso, las ventanas, poco a poco, se silencian".
LAS VENTANAS, CAPÍTULO 4 - 'ALUCHE - ARGANZUELA'
Con la diseñadora del libro, Elena García, en librería Delirio (Móstoles).
Fiesta de presentación y conciertos donde se entregaron los libros a los mecenas de Verkami, en La Horizontal (Puente de Vallecas).
Madriz Las Ventanas
Cuenta de Instagram que nació para promocionar el proyecto incluso antes de que el libro estuviera terminado.
Empezó como un archivo de fotos de ventanas de Madrid y alrededores que recopilé gracias a mi trabajo en aquella época como repartidor en furgoneta.
Sin hacer ninguna referencia a literatura o a terror psicológico, utilicé la cuestión identitaria de Madrid y sus barrios para enganchar a gente con la propuesta.
Más adelante el formato cambió: las personas me enviaban fotos de ventanas y yo les ponía un microrrelato de terror vinculado a la novela. Fue un ejercicio muy interesante, tanto para mí como escritor como para ampliar el mundo de Las ventanas.
La cuenta fue pequeña y está sin actividad desde la publicación del libro por falta de tiempo. Sin embargo, fue un proyecto bonito y tuvo un papel fundamental en que la campaña de Verkami fuera un éxito.