Tango
En la distancia, con un océano de por medio, hay sonoridades que tienen la capacidad de transportarte al hogar. Desde Madrid usé la música rioplatense para añorar mi Montevideo querido.
Entre murgas, candombes y viejos discos de tango, el lamento hipnótico y bello del bandoneón me cautivó para siempre. Piazzolla acompañó la inquietud estética de mi juventud, y finalmente un viejo y humilde fueye Doble A de estudio llegó a mis manos.
No puedo llamarme banoneonista ni lo pretendo, pero dejo aquí mi pequeña aportación al género.
Durante algo más de un año, entre 2021 y 2022, tuve el privilegio de tocar en la fila de bandoneones de La Típica Madrid, primera orquesta típica de la capital y una de las pocas del país.
Participamos en milongas y espectáculos culturales con repertorio de Canaro, Fresedo o D'Arienzo aderezado de milongas y valses criollos.
Poética tanguera
"El día que música y literatura se cruzaron, nació el tango".
El arte de la poética tanguera dejó grandes figuras como Cadícamo o Cátulo Castillo, llegando a su expresión más vanguardista con el uruguayo Horacio Ferrer.
Más allá de su característico tono nostálgico, periférico y desencantado, tuvo la capacidad de dibujar narrativas complejas en unas pocas pinceladas y de contar historias de manera lateral, como en los clásicos Afiches o Naranjo en flor.
La falta de tiempo y de recursos me impidió realizar uno de mis proyectos anhelados: escribir y grabar tangos desde la diáspora, unificando la raíz rioplatense con la idiosincrasia madrileña.
Aún así, me desquité con un recitado para abrir los conciertos de La Típica y con un poema en tres partes dedicado a mi bandoneón y que comparto aquí por puro amor al tango.
Teclado izquierdo - Diáspora
Una de tantas historias de exilio rioplatense. Un dolor y una nostalgia de la periferia montevideana.
Fuelle - Vacío
Crecido en Madrid, castizo. Habitando una realidad de planes urbanísticos y redes sociales donde el tango no existe.